Una de las principales labores de nuestra Escuela Infantil es, sin lugar a dudas, acompañar a las familias en la crianza de sus hijos e hijas, ayudándoles a la hora de adaptar sus hogares y sus rutinas a la filosofía Montessori. En este post os traemos algunas claves que os servirán a la hora de crear vuestra propia habitación de juegos o playroom inspirada en el método Montessori.

 

 

 

 

 

 

Objetivos

Antes de empezar a organizar el espacio y los materiales de los que disponemos hay que tener en cuenta los dos objetivos principales a conseguir, éstos son: crear un ambiente ordenado y bonito que invite a estar en él y proporcional materiales adaptados a los intereses, capacidades y madurez de nuestros hijos e hijas.

Claves para conseguirlo

¿Qué juguetes compro?

  • Invertiremos en juguetes de mejor calidad, más duraderos y con más posibilidades de juego a lo largo de los años.
  • En relación al punto anterior, daremos prioridad a los materiales desestructurados. Son aquellos juguetes que no tienen una forma de juego concreta, sino que el niño o la niña es quien imagina un nuevo juego cada vez que los usa, manteniendo su interés por más tiempo.
  • Evitaremos los juguetes con pilas, a favor de juguetes elaborados con materiales naturales.
  • Comprar en comercios que dispongan de una amplia oferta de juguetes educativos y que puedan asesorarnos o nos proporcionen filtros para clasificar los juguetes por edad o por intereses. Algunas de estas tiendas son Jugaia, Jugar i jugar, Mumuchu, Dideco, Montessori para todos, HermexVetas y virutas.

¿Cómo los organizo?

  • Nos despedimos de los baúles, cestas y cajones, a favor de estanterías despejadas a la altura del niño o la niña.
  • Disponemos en las estanterías pocos juguetes que ubicaremos siempre en el mismo sitio, de forma que sea más fácil recogerlos para el niño o la niña.
  • Como adultos, seleccionaremos estos juguetes en función de los gustos, intereses y capacidades del niño o la niña. El resto de juguetes los guardamos fuera de su alcance.
  • Si detectamos que el niño o la niña no utiliza algún juguete (o le da un uso inadecuado), lo retiramos y sustituimos por otro. Podremos volver a presentárselo más adelante cuando creamos que está preparado para utilizarlo.
  • Cada cierto tiempo, entre 15 días y 1 mes, rotamos los juguetes expuestos por otros nuevos o les introducimos pequeñas modificaciones.
  • Crearemos zonas claramente diferenciadas en la habitación. Por ejemplo, algunas zonas pueden ser: juego simbólico, arte, construcciones, motricidad fina o motricidad gruesa.

¿Hay que establecer normas de juego?

  • Estableceremos límites sencillos y fáciles de comprender que cumpliremos todos, incluso los adultos.
  • Recordaremos al niño o la niña estos límites a menudo.
  • Ejemplos de límites: después de utilizar un juguete tenemos que devolverlo a su sitio y si hacemos mal uso de un material (dañar al material, a uno mismo o a otro) lo retiramos hasta el día siguiente, o hasta más adelante si el mal uso es frecuente.

¿Tengo que intervenir?

  • Evitaremos premiar constantemente el juego del niño o la niña, cambiando los “muy bien” o “buen trabajo” por “veo que te estás esforzando” o “¿cómo crees que lo has hecho?”.
  • Permitiremos jugar al niño o la niña de manera autónoma, sin intervenir ni corregir su juego.